La casa hogar Enrique Rebuschini lleva 5 años realizando labores altruistas con gente que realmente lo necesita
En la cuadra 39 de la Av. Aviación, vive una señorita de 60 años llamada Blanca, y realmente hace merito a ello porque tal vez se obra caritativa no sea reconocida, pero es grande ya que hace feliz a mas de 55 personas que vienen del interior del país.
El Beato Padre Enrique Rebuschini alcanzó la perfección de la caridad, ayudando a enfermos de cáncer, fue la principal inspiración para la creación de esta Casa hogar que lleva su nombre y que se fundó en Junio del 2005. Ya van 5 años dando cariño, alojamiento, alimentación y sobretodo acercamiento con Dios.
La señorita Blanca y el Padre Aldo forman parte de la congregación de los hermanas carmelitas. Tienen un trabajo arduo cada día para mantener una sonrisa en el rostro de las personas que luchan contra el cáncer. Ellos se encargan de darles alojamiento en este lugar por el tiempo que dure el tratamiento en el Hospital Neoplasicas ya que todos los huéspedes de esta casa son provenientes del interior del país y además les brindan almuerzo, no solo a las personas que habitan la casa sino a los desamparados pacientes de este hospital, quienes encontraron aquí una puerta abierta ante tantas otras que parecen estar cerradas.
El cáncer es una enfermedad que puede aparecer en el momento menos esperado y que puede curarse si se detecta a tiempo, no distingue raza, religión ni clases sociales. Solo se debe tener el cuidado suficiente y el dinero disponible para poder recibir el tratamiento adecuado, lamentablemente los casos más riesgosos suceden por la ausencia de medios económicos para solventar los costosos tratamientos, por suerte existen almas nobles como la de estos religiosos que en su misión altruista están dispuestos a dar el todo por el todo, brindándoles apoyo a quienes más lo necesitan.
Es conmovedor ver personas como Lucena y Sinthya de 17 y 19 años respectivamente que ayudan a sus madres a luchar contra esta enfermedad. La madre de Lucena tiene cáncer a la mama hace 4 años y sabe de la existencia de la casa hace 2, constantemente va y viene de Jaen, su pueblo de origen con ella para recibir sus quimioterapias, esperando que algún día pueda oír que finalmente que ese periodo de transición culminado pues está curada. Caso similar al de Sinthya quien lleva aquí 7 meses ayudando a su mama quien padece de cáncer al utero, y colabora con la casa, ya que los familiares aquí son primordiales para cumplir con las labores domesticas, se forman grupos de limpieza y de cocina para poder cubrir las necesidades de los demás, mientras que el Padre Aldo y la hermana Blanca buscan más ingresos para este hogar, ya sea por caridad, rifas, etc. Toda actividad que realicen siempre será grande ya que la ayuda que ellos les brindan al prójimo no tiene precio.
Es increíble como la determinación del hombre por salir adelante puede llegar tan lejos. La casa hogar es espaciosa, pero la señorita Blanca ha hecho hasta lo imposible para seguir agrandándola, y así poder acoger a más personas y brindarles esperanza y tranquilidad.
Todos los días se encomiendan a Dios mediante la oración. La fe es lo último que se pierde. Esta humilde hermana siempre está dispuesta a recibir a todos con amor. Definitivamente su misión es servir, además ha vivido de cerca esta enfermedad pues su padre falleció de cáncer y este fue otro motor importante para entregar su vida a Dios y a las personas que padecen esta terrible enfermedad.
Claro está que nosotros como seres humanos debemos imitar a personas como el padre Aldo y la hermana Blanca. Es por eso que toda colaboración será muy bien recibida. No solo es importante los alimentos, la ropa o las medicinas, también la colaboración asistencial con el hogar es bien recibida ya que manos siempre faltan, sobre todo la momento de la cocina.Ellos te necesitan, ayudar esta en tus manos.
1 comentario:
Que buena la labor de esta hermana, me encantaria colaborar con los grupos de cocina.
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